¿Te ha pasado alguna vez que algo ha impactado tanto en tu vida que ha dado un vuelco?
Quizá no ha sido algo de gran magnitud. Quizá ha sido algo minúsculo, como una gota: una gota mágica que te abre un mundo de posibilidades. Una frase de alguien que te da un punto de vista nuevo, un lugar que te descubre un mundo desconocido, un curso que crees que te servirá para una cosa y en el que descubres algo mucho más grande.
Fui a aprender escenografía y aprendí a sentir
Imagina que te interesa la escenografía y te apuntas a un máster en una gran compañía de teatro que, además, trabaja lo sensorial. Lo lógico es pensar que saldrás formada como escenógrafa. Lo que no imaginas es que eso transformará tu vida interior, porque allí entenderás que el lenguaje sensorial es la herramienta básica con la que nos movemos en la vida, sea lo que sea a lo que te dediques.
Eso es lo que me pasó a mí en el Teatro de los Sentidos. Como una gota mágica, mi vida cambió.
Escuchar a través de los sentidos
Allí empecé a descubrirme como persona, por primera vez y sin buscarlo, viajando a través de los sentidos. Entendí cómo dar vida a los espacios, cómo dar vida a los personajes internos que aparecen en cada encuentro con otras personas, cómo poner magia en el día a día, cómo crear.
Todo a través de escuchar y poner atención a los sentidos.
Hoy esa escucha está en la base de todo lo que hago: en el branding sensorial del studio y en los talleres.
Paisajes Olfativos: la poética del olfato
De esa gota nació Paisajes Olfativos, un taller de lenguaje sensorial sobre la poética del olfato. Más que un taller, una experiencia para descubrir qué significa oler y crear tu propio paisaje olfativo.
Aprenderás cómo detrás de un olor se esconden mundos de memorias y de imaginarios. Y quizá, quién sabe, encuentres tu propia gota mágica.





